
No todo dolor crónico es igual ni se trata igual.
Cada mecanismo de dolor exige una ruta clínica diferente. Aquí explicamos las distinciones que definen el diagnóstico y el plan de manejo.


La separación clínica que cambia el tratamiento.
El dolor oncológico surge del tumor, de su progresión o de los tratamientos. Sus mecanismos —nociceptivo, neuropático, mixto— exigen protocolos de manejo paliativo con precisión farmacológica e intervencionista.
El dolor no oncológico —fibromialgia, dolor lumbar crónico, neuropatía— requiere rutas diagnósticas distintas. Tratarlos bajo el mismo protocolo fragmenta la atención y retrasa la función.
El diagnóstico no es un trámite — es el plan.
Caracterización del dolor
Clasificación clínica
Plan de manejo concreto
Con el diagnóstico definido, construimos una ruta clínica medible — farmacológica, intervencionista o combinada — orientada a la función sostenida.
Identificamos el mecanismo: nociceptivo, neuropático o mixto. Sin esta base, cualquier intervención es una suposición.
Determinamos si el origen es oncológico o no oncológico. Esa distinción define qué especialistas intervienen y en qué orden.
Conozca las rutas clínicas que ofrecemos.
Cada servicio de SERENUM parte del diagnóstico — no de un protocolo genérico. Revise cómo estructuramos la atención según el tipo y mecanismo de su dolor.